Cristina Kirchner, Palestina y los 29 muertos en la embajada israelí -Parte 2-

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Cristina Kirchner, Palestina y los 29 muertos en la embajada israelí -Parte 2-

Martes, 21 Abril 2015 13:17     |    

Un amigo (1) muy cristinista me trajo como regalo en una cajita azul, un pequeño libro con el discurso completo de la presidente Cristina Kirchner, en el que encontré información que, seguramente, no recordé luego de escuchar por TV su presentación ante el Congreso de la Nación.

Lo hizo sorprendido por lo que él consideró en mi escrito anterior, una suerte de defensa de la presidente. Su discurso es lo suficientemente claro y preciso que no necesita defensa alguna. Lo que sí es necesario tener algunos datos y conocimientos de aquellos sucesos para poder comprenderlos a cabalidad.

Por otra parte no fue esa mi intención, sólo quise y quiero, ante la desinformación que existe sobre lo ocurrido, colaborar en el esclarecimiento de aquellos dos hechos dramáticos, y que Cristina Kirchner volvió a poner en evidencia con datos ignorados por la casi totalidad de los argentinos. Y, agregaría, de conocimiento de algunos muy pocos.

Y lo hice por lo que yo entiendo como la tarea de los universitarios, esto es, siguiendo a mi amigo Edward W. Said, “un intelectual es aquel que se planta frente al poder y le dice la verdad”, yo más humildemente digo no cesar nunca en la búsqueda de la verdad, que aprendí en mis estudios en la India, con el secretario privado de Mahatma Gandhi, Pyarelal Nayar, sobre la doctrina y metodología del satyagraha y ahimsa (2).

Sí, debo decir que me sorprendió que ninguno de sus colaboladores y seguidores, algunos muy locuaces, no fueran capaces de enfrentarse a, y refutar las críticas falaces que le hicieron tanto el primer ministro israelí como la embajadora israelí en nuestro país, tratando de desmentir los sólidos y correctos argumentos que en su exposición expresó con un tono admonitorio que, estoy seguro, sorprendió a la mayoría sino a la totalidad de los asistentes.

Para mi sorpresa encuentro en el discurso otros datos que no recordé cuando escribí mi anterior texto, y que son tan importantes que quiero volver sobre ellos, agradeciéndole a la presidente haberlos recordado, y agregar algunas aclaraciones ante las críticas, directas o indirectas a lo que dijo, tanto del primer ministro israelí como de la embajadora israelí en nuestro país.

La presidente dejó claro dos temas fundamentales, los que pueden generar confusión por desconocimiento de las leyes internacionales que rigen las relaciones entre los Estados.

1º) El atentado a la AMIA fue un atentado en territorio argentino y contra los argentinos.

2º) Con respecto al atentado a la embajada del Estado de Israel, señaló taxativamente: “Ése fue un atentado en territorio israelí, porque la embajada es territorio israelí” (3)

Y en un texto esclarecedor de su posición dijo:

“Siempre me ha llamado poderosamente la atención, todavía no puedo entender por qué el Estado de Israel reclama por la AMIA y no reclama por la voladura de su propia embajada.Porque voy a decir… que nadie se confunda: la AMIA no fue un atentado contra los judíos, como vi en una solicitada el otro día. La AMIA no fue un atentado contra los israelitas (4) ni contra el Estado de Israel. La AMIA fue un atentado contra la República Argentina y contra los argentinos, señores.…Llama la atención que nadie hable del atentado a la embajada, que no pudo ser tratado por jueces comunes porque, al tratarse de una embajada, es materia específica, exclusiva y excluyente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.…¿Me puede alguien informar por qué el Estado de Israel no reclama por la embajada y sí reclama por la AMIA?”

En mi nota anterior señalé algunos hechos que podrían dar una dirección más correcta a los investigadores y, muy especialmente, a la Comisión de la Verdad propuesta por la agrupación APEMIA, con mi deseo de que el gobierno acepte su creación, porque la proponen dos de sus directivos, Laura Ginsberg y Pablo Gitter, ambos de una honestidad y valores éticos incuestionables, porque además seguramente ayudarían al esclarecimiento de ese horrible atentado.

Con respecto a la embajada vuelvo sobre el escrito de la presidente, donde continuando con su reclamo al Estado de Israel, le peticionó: “De paso, yo le voy a pedir acá, ya que no se lo ha pedido ningún juez en la Argentina, formalmente le pido desde acá al Estado de Israel que, por favor, venga a testimoniar aquí, a la República Argentina, en el juez de la AMIA, al ex embajador Itzhak Aviran. ¿Por qué digo esto señores? Porque el embajador Itzhak Aviran, a quien conozco personalmente, porque era embajador cuando yo era miembro de la comisión cuando era legisladora, y me he entrevistado con él en numerosas oportunidades… … Por lo tanto, cuando el otro día leí en un cable, que no fue desmentido por nadie, que el embajador en ese momento en nuestro país cuando sucedió el atentado conocía y sabía que Israel ya había dado cuenta de quiénes habían cometido el atentado, que habían matado, que se habían encargado de quienes… Bueno, por favor que venga a declarar frente a los jueces de la causa AMIA para que los argentinos podamos saber, por lo menos, quiénes son los autores materiales o también se refería a los autores ideológicos.”

Es necesario recordar que no es la primera vez que el ex embajador israelí dice que “nosotros”, refiriéndose al Estado israelí, ya dimos cuenta de los autores del atentado “que ya están en el otro mundo”. Cuando Cristina Kirchner, luego en su exposición hace referencia a los esfuerzos del entonces primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, señalando que:

“… había trabajado en toda su campaña con un objetivo: que él iba a llevar la paz entre Israel y Palestina.…Y él quería lograr la paz. Rabin un gran estadista israelí. Y lograr la paz le costó la vida y no a manos de un yihadista, sino a manos de un ortodoxo de su propio país que no quería la paz.”

En la cumbre de UNASUR en Perú, Cristina Kirchner había, por primera vez, equiparado la colonización de nuestras Islas Malvinas con la colonización de Palestina, y ahora con este análisis se acercaba a nosotros en una interpretación similar a la que desde hace mucho veníamos sosteniendo. ¿Es que ella, al igual que nosotros, también expresa el ZeitGeist, el espíritu de nuestro tiempo?Pero seamos cuidadosos y no le adjudiquemos lo que, quizá, no quiso decir.

Si tratamos de comprender lo que la presidente Kirchner nos dice o quiere decir, y con la posibilidad de cometer un error de interpretación de sus palabras, nos parece ver una clara coincidencia con lo que señalamos en nuestra nota anterior, y en aquel libro escrito en 2004, en el que traduje un Acuerdo entre el Estado de Israel y la Organización Sionista mundial, y que casi nadie conoce.

Por esa razón la pregunta que nos surge es que dada la intrincada relación y vinculación existente entre las organizaciones judías en todo el mundo como filiales de la Organización Sionista Mundial y de ésta con el propio Estado de Israel, por el Acuerdo de colaboración mutua, firmado el 24 de noviembre de 1952, y renovado periódicamente, ¿establece la presidente las mismas consecuencias que nosotros?

Esto es que considera que no podremos comprender los acontecimientos ocurridos en nuestro país sin establecer una conexión entre los atentados y la muerte de Yitzhak Rabin, y lo que he señalado como posterior asunción del gobierno israelí por los seguidores de Vladimir Jabotinsky, a quien Ben Gurion, por la admiración que aquel le profesaba a Benito Mussolini, lo llamaba a veces, “el Duce Vladimir” y, en otras, “el Hitler judío”.

Porque el asesinato cometido contra un judío por otro judío es impensable, y sólo en la absurda lógica de una entrega de una porción de la supuesta “tierra de Israel”, que Rabin concedería a los palestinos al reconocerles como propio algo que el joven Yigal Amit, judío ortodoxo, consideraba como propiedad exclusiva de los judíos de lo que es para él “la tierra de Israel”, producto de una lectura literalista de la Torah y de la escuela judía a la que pertenece. Los sucesivos primeros ministros, seguidores de Jabotinsky, por esa misma lógica racista y absurda, de ninguna manera están dispuestos a acordar un tratado de paz con el pueblo palestino.

Y mucho menos devolverles el territorio arrebatado luego de asesinar impunemente a aldeanos indefensos e implantar ilegítimamente un Estado terrorista, (desde el cual siguen asesinando, especialmente niñas y niños palestinos, como lo denunciara Gideon Levy, escritor y periodista del diario Haaretz, uno de los periódicos más importantes que se edita en el Estado de Israel, en una carta que todos los argentinos debieran leer para conocer lo que verdaderamente ocurre allí. ).

No sólo eso, sino que, además, esperan pasar del Estado de Israel a lo que denominan “la tierra de Israel”, basándose en las narrativas ficcionales de la Torah, las que han sido deconstruidas a partir de las excavaciones arqueológicas y las investigaciones expuestas en el texto de Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman en su libro La Biblia desenterrada. Al que ahora debemos agregar los tres libros de Shlomo Sand, que terminan por confirmar el error de interpretar literalmente esos textos adjudicándoles una veracidad histórica que no tienen.

Como no la tienen otros textos ficcionales, novelísticos, como los que les permiten festejar el Pesaj, esto es una supuesta liberación de la esclavitud en Egipto, país en el nunca estuvieron sino algún que otro migrante, o un supuesto Éxodo, que no fue tal, de un supuesto Moisés, inexistente, de un supuesto famoso Templo de Salomón, que nunca se halló porque no se había construido, del supuesto también famoso reino unificado, que no estuvo nunca unificado porque sus reyes famosos, David y Salomón, no fueron sino,

“…poco más que caudillos tribales de la serranía cuyo alcance administrativo no superó un ámbito bastante local, limitado al territorio montañés. Y, lo que es más importante, la nueva datación demuestra que, a comienzos del siglo IX a. de C., surgió en el norte un reino de tipo absolutamente convencional en las tierras altas de Oriente Medio, a pesar de la insistencia de la Biblia en la singularidad de Israel.”

Si nuestra interpretación de lo dicho por Cristina Kirchner es correcta, se hacen más comprensibles las reacciones tanto del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu como de la embajadora israelí en nuestro país, quienes por un lado, aquel desde Washington y desde el propio Estado de Israel, volvió a insistir en que los atentados fueron perpetrados por el gobierno iraní, y su presidente el mayor responsable.

Como si el presidente de la República Islámica de Irán no tuviera otra preocupación que la de enviar a alguien a dinamitar la AMIA, un ignoto edificio en la ciudad de Buenos Aires, edificio del cual, seguramente, no tendría idea alguna de su existencia.Y la embajadora israelí negando falaciosamente que el Shin Bet es el que debió esclarecer el atentado en la embajada israelí, suponiendo con ello contradecir lo indicado por nuestra presidente, y para ello no encontró mejor argumento que sostener erróneamente que es el gobierno argentino el que tiene tal responsabilidad.Porque si la embajada israelí es territorio israelí, el cuidado de la misma está a cargo del Shin Bet, no de los organismos de seguridad argentinos, hecho que, sin dar nombres, la presidente argentina señaló taxativamente.

Y entonces es dado preguntarse también si el Shin Bet dejó que ocurriera el atentado como lo hizo con el asesinato de Rabín, ya que como señalé en mi nota anterior, su asesino, Yigal Amir, lo esperó 3 horas debajo de la escalera por la que debía descender Rabin, para dispararle por la espalda. Y el Shin Bet no podía no saberlo.La participación y complicidad del Shin Bet, por acción u omisión, en el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin, según los autores israelíes y judíos que cité en mi nota anterior, no dejan duda alguna al respecto.

Con esta aclaración: no es fácil refutar los argumentos de los investigadores, todos ellos judíos, con los que inculpan al Shin Bet en el asesinato de Yitzhak Rabin.Y en el caso de la embajada, no hubo ningún interés por parte del gobierno israelí en aclarar el hecho por las razones que dio el ex embajador (“los culpables ya están en el otro mundo”) o por alguna otra razón que se prefiere que no se conozca, pero al mismo tiempo mantenerla como una posible espada de Damocles culpando falazmente a nuestro gobierno, para seguir victimizándose.

Quien desarrolló con más cuidado y detalle, por contar con una mejor información de lo acontecido en nuestro país, en un pequeño folleto publicado en España, fue el historiador Norberto Ceresole, en el que fundamenta los hechos basado en una bibliografía, de sólo autores judíos, que le permite penetrar en profundidad en los recovecos del pensamiento de la dirigencia israelí y de la Organización sionista mundial y de sus filiales en otros países, como lo son la DAIA, la AMIA y la OSA en nuestro país, que nos ayuda a una mejor comprensión.

Aún sin coincidir con la totalidad de su interpretación. Pero quiero volver al texto de Cristina Kirchner. Sigue diciendo, y tomo frases que trato de comprender con un hilo conductor con el que puedo equivocarme, pero al unirlos se hace más claro lo que anhelo aclarar, tan sólo aclarar, en esa búsqueda de la verdad a la que me invitan los textos de nuestra presidente. Dice ella:

“¿A dónde voy con todo esto? A que muchas veces el contacto permanente con la política interna, los avatares, las peleas, las discusiones, los intereses, las mezquindades, nos llevan a perder de vista las cosas. Pero ésta es la esencia que hemos creado en el orden internacional.…Es más claro y más evidente que nunca que AMIA sigue siendo un tablero de la política nacional e internacional.

Porque en estos momentos, por si nadie se dio por notificado, Estados Unidos está negociando con la República Islámica de Irán un acuerdo nuclear; con fuerte oposición de un sector del Partido Republicano, con fuerte oposición del Estado de Israel, que se opone enfáticamente e inclusive motivó un entredicho entre el presidente Barack Obama y el primer ministro (erróneamente transcribieron el presidente) Netanyahu por la visita del primer ministro (idem) de Israel al Parlamento (estadounidense).¿Nadie une las cosas? Nadie puede pensar un poquito más allá de lo que le dice Clarín o de lo que le conviene para la próxima elección? Hay que pensar un poco más. Hay que pensar un poco más en el país.”

Con el mismo tono admonitorio le señala a todos los ministros, senadores y diputados, a todos los asistentes al Congreso en aquel momento, quienes, supongo escuchaban consternados un discurso inesperado de la presidente de los argentinos, y les dice:

“No podemos seguir manoseando a 85 víctimas, a sus familiares, que ya no saben a dónde ir, a quién pedir. Ya no lo saben. Y de paso, por favor, también recordar que hubo otro atentado, que fue el de la embajada de Israel, donde hubo 29 muertos. ¿O de esos 29 muertos, porque son 29 muertos, nadie se hace cargo y nadie pide justicia por ellos?Yo quiero sumarle a los 85 muertos de la AMIA, los 29 muertos de la embajada de Israel. Todos muertos en nuestro país, en atentados terroristas, en una contienda en la que nosotros no tenemos absolutamente nada que ver, porque somos un país de paz…”

¿Por qué esta insistencia de la presidente en reiterar una y otra vez, los 29 muertos de la embajada? Porque en el expediente, reitero, sólo figuran 22. Y de los otros 7 ya expresé qué pasó con ellos. Y me parece bien que Cristina Kirchner le recuerde al gobierno israelí que ella sabe que fueron 29, y debe saber qué pasó con los otros 7, como lo sabe el ex presidente Carlos Menem, ya que él fue el que dio la orden de embarcar los cadáveres en un avión de la Fuerza Aérea y ser trasladados al Estado de Israel.

Muertos sobre los que nuestra presidente dice que el Estado de Israel no quiere hablar, no quiere ocuparse, no quiere hacerse cargo, porque murieron en territorio del Estado de Israel, no en territorio de la República Argentina.Y en eso su correcta crítica admonitoria va también a las autoridades israelíes, no sólo a los argentinos. Más aún estoy seguro que no va a los argentinos, ni siquiera a la Corte Suprema, sino y solo al gobierno israelí, al que imputa desidia y, más aún, ocultamiento.Por eso la embajadora israelí trató inmediatamente de descalificar lo dicho por Cristina Kirchner, diciendo que son nuestras autoridades las que debían cuidar de la embajada.

Lo cual sabe que es absolutamente falso según los acuerdos internacionales.Parafraseando al evangelio de San Juan, habría muchas más cosas para decir sobre estos hechos, hechos que nos duelen como argentinos, por las muertes de inocentes.Esperemos que tanto aquí como en el Estado de Israel, quienes son responsables del esclarecimiento de estos acontecimientos luctuosos, que nos abruman y nos entristecen, sean capaces de superar errores y ocultamientos y le devuelvan a nuestro pueblo la tranquilidad que se merece.Y para cerrar con un pensamiento de Juan D. Perón que siempre me ha guiado en los derroteros de mi patria, diría que:

“La verdad como Dios permanece inmutable en el tiempo y en el espacio esperando que la insensatez de los hombres se digne considerarla”.

Saad Chedid

Abril 15 de 2015

 

REFERENCIAS:

1- Me refiero a Pablo Rafecas, admirador de la presidente de los argentinos.

2- Satyagraha está compuesta por dos palabras sánscritas que significan: ‘sat’=verdad y ‘graha’=afirmar, y en esta caso es afirmarse en la verdad. Ahimsa, significa ‘a’ no, y ‘himsa’ significa ‘violencia’, esto es, no-violencia. Los dos principios sobre los que formuló Mahatma Gandhi su doctrina política, para la liberación de la India del yugo del imperio británico.

3- Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Mensaje al Pueblo de la Nación ante la Honorable Asamblea Legislativa. Buenos Aires, marzo de 2015, pp. 117-118

4- Ibid, p.118. Aquí la doctora Kirchner debió decir “contra los israelíes” ya que los israelitas fueron un grupo humano ya desaparecido que habitó el efímero Reino de Israel en la antigüedad. Porque además, al agregar “ni contra el Estado de Israel”, me confirma en mi aclaración, los habitantes del actual Estado de Israel son israelíes y no israelitas.

5- Ibid. pp. 119-120.

6- Ver Saad Chedid, Palestina o Israel, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2004, pp. 285-292 Anexo: “Acuerdo entre el Estado de Israel y la Organización Sionista Mundial”.

7- Ibidem. Ver pp. XXXI-XXXIV, de la Introducción, sobre el asesinato de Yitzhak Rabin.

8- Israel Shahak. El Estado de Israel armó las dictaduras en América latina. Editorial Canaán, Buenos Aires, 2007, pp. 154-159 – “Gideon Levy: Querido soldado”.

9- Israel Finkelstein y Neil A. Silberman. La Biblia desenterrada. Una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de los textos sagrados. Siglo XXI, Madrid, 2003.

10- Shlomo Sand. La invención del pueblo judío; La invención de la tierra de Israel, ambos editados por AKAL, Madrid, 2011 y 2014. Y Comment j’ai cessé d’être juif, Flammarion, 2015.

11- Pesaj que, luego de los descubrimientos expuestos en La Biblia desenterrada, en los que se demuestra claramente que nunca hubo tal Éxodo ni el tal Moisés, se travestió como Pascua judía, aunque sigue ofreciéndose como “la liberación de la esclavitud en Egipto”. Pueblo al que, los que sostienen una falsa historicidad de esos textos, debieran pedirle perdón por tanta mentira de siglos.

12- Israel Finkelstein y Neil A. Silberman. Idem. p. 211. Aquí de nuevo debo aclarar que los autores, para ser más precisos, debieran haberse referido al Tanaj y no a la Biblia, ya que esa narrativa corresponde a los textos judíos y la Biblia es un texto cristiano.

13- Servicio secreto israelí encargado de vigilar y cuidar la seguridad dentro del territorio del Estado de Israel, al cual pertenecen todas las embajadas israelíes del mundo, como lo señalara correctamente la doctora Kirchner.

14- Norberto Ceresole. Los atentados judíos en Buenos Aires, la embajada de Israel y la A.M.I.A. Madrid, Libertarias/Prodhufi, 1997.

15- Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ibidem, pp. 132-13516- Alguna vez habrá de saberse por qué, durante el mandato del ex presidente Carlos S. Menem, no fueron incluidos en el expediente los 7 israelíes que estuvieron en ese momento en la embajada y nadie conocía su presencia, excepto seguramente el gobierno israelí, y los servicios de inteligencia, me refiero a la CIA y el MOSSAD, y el presidente de los argentinos, por las razones que expuse y reitero aquí.

 

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